Todos tenemos uno, ¡y cuán diferente del de nuestro vecino! Ahora me pregunto, ¿qué nos impulsa a considerar a otro mortal como eminencia suprema de la que seguimos cada uno de sus pasos? Pues no lo sé, si esperabais una respuesta, conmigo vais finos.
Yo sólo sé que yo tengo mis ídolos. Hay quien conmigo los comparte y quién los repele con todo tipo de agravios. Y claro que sí, me mojo y confieso que Peter Doherty es mi ídolo (menuda sorpresa, ¿eh?). Tengo clarísimo por qué él, pero no soy capaz de transmitir ese sentimiento a otras personas. Cuando expreso mis razones de por qué Peter Doherty es tan importante para mí, la gran mayoría responde con un chabacano "pero si es un drogata que ni canta bien".
Sí, se droga. No, no tiene la mejor voz del mundo. Pero es tan único en todo lo que hace que me parece imposible no amarlo. Todo lo que lo rodea, hasta los más oscuros aspectos de su vida me fascinan. Su poesía, su estilo, su comportamiento, sus melodías, la forma de sus torcidos dientes, lo poco que le importa lo que digan por ahí, su prototipo de mujer ideal, el amor que compartimos por Albion, su manera de hablar en entrevistas, la forma que toman sus conciertos, sus ideas políticas, TODO.
¿Y verdad que todos podéis decir algo semejante de vuestro ídolo y jamás llegaréis a convencer a nadie? Porque para gustos colores y para tetas sujetadores. Eso es lo más fantástico de todo, esa variedad que nos hace a todos únicos y especiales.
Repito por si no ha quedado claro, estoy jodidamente enamorada de este hombre:
Y de su música:

1 comentarios:
Sabela Lamelas VidalCrea tu insignia
Yo creo que describes de forma perfecta lo que sentimos hacia un ídolo. Peter Doherty, Miley Cyrus, Napoleón o cualquiera que sea.
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