¿Sólo?

martes, 23 de noviembre de 2010

Harry Potter, al fin.

Y sí, he ido a verla. Tampoco he tardado tanto, ¿no? Sólo tres días más tarde de su estreno, aunque tratándose de Harry Potter y yo, es todo un logro. Diré como anécdota, que allá por 2008, salía a la venta el séptimo libro de la saga en el que está basado la película que me ocupa, como debía salir en todo el mundo a la misma hora (o algo así) no me lo podían vender antes de las 18:00, pero yo, incansable fan, le dije a la señora librera de turno que esperaría sentada en la puerta de la librería dos horas hasta que pudiera tenerlo en mis manos. Ella, como es lógico, se compadeció de mí y me lo vendió furtivamente. Así es como disfruté de las primeras líneas del libro antes que todos y cada uno de vosotros.

Al tema, hoy fui al cine, a una sesión en la que pudiera apartarme de las risotadas de niños y sus preguntas estúpidas cada vez que no entendieran algo. La sala estaba prácticamente vacía, y la media de edad era más que aceptable. Empezó la película, y yo cada vez tenía los ojos más abiertos y pestañeaba menos. No desvelaré nada más, ni de la trama, ni de la calidad del rodaje, ni de la profesionalidad de los que en ella participaron, que ésto no es un blog de cine.

Lo que quería destacar es mi más que mala idea de haberme informado sobre la película antes de verla, porque ha condicionado mi opinión post-film, ¡y de qué manera! Aclaro ésto de una forma clara: las dos últimas fueron un bodrio de películas, como dije en el otro post sobre Harry Potter, y yo antes de haber leído ni escuchado nada de esta séptima pensaba que sería similar, pero aquellos que vieron el filme crearon una idea haciendo que mi cabeza idealizara la película de tal modo que hoy me he visto desilusionada. Sí, se ajusta al libro; sí, los efectos especiales son algo mejores; sí, se hace entretenida. Pero no es el libro.

Por cierto, como dato curioso, al llegar he entrado en Cuánta Razón como cada día y he visto este cartel:


No recordaba yo a estos mozuelos tan jóvenes en "La piedra filosofal", y eso es porque sí, he crecido con ellos. Y qué contenta estoy, por haberlo vivido en su momento. Y qué triste también, porque no volveré a leer nuevas aventuras de ellos.

Otro día una entrada sobre lo que me ha llegado a maravillar el mundo mágico de la Rowling. Porque creo que somos muchos los que con 11 años miramos el correo buscando una carta escrita sobre pergamino.

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Sabela Lamelas Vidal

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